El Covid-19, la complejidad y las políticas contracíclicas

México, y la humanidad en su conjunto, está incursionando en territorios que no habían sido previamente explorados. El choque exógeno provocado por la pandemia del Covid-19 es único en la existencia de nuestra civilización en tanto que ocurre en un contexto de globalización, en el que los capitales, las mercancías, y las personas presentan una gran movilidad internacional, y en el que las cadenas de suministros conectan a los procesos productivos de varios países. La severidad del problema económico causado por las políticas de ‘distanciamiento social y confinamiento’, para abatir la curva de contagios, hacen imprescindible la aplicación de políticas contracíclicas. Sin embargo, la ausencia de evidencia histórica de cómo lidiar con desplomes económicos provocados por una ‘hibernación’ premeditada de la producción y el comercio hace necesario que se implementen políticas novedosas, cuyos impactos no son del todo conocidos por no haber sido instrumentadas con anterioridad.

 

Este ensayo, desarrollado por Gonzalo Castañeda, profesor investigador de la División de Economía, se centra en resaltar que la teoría de la complejidad cuenta con los elementos teóricos necesarios para poder entender este tipo de fenómenos y, de esta manera, concebir políticas públicas novedosas capaces de contener la crisis y promover la recuperación de la economía una vez que el contagio del virus sea superado. El documento describe una serie de políticas fiscales anticíclicas que podrían ser de utilidad para la economía mexicana. Algunas de estas medidas están siendo implementadas en otros países, otras más han sido planteadas por diversos analistas, y un tercer grupo son sugerencias propias. La adopción de una visión sistémica del problema permite entender el sustento teórico de las políticas y, de esta manera, evaluar su coherencia lógica, lo que constituye un paso fundamental para establecer sus posibilidades de éxito.

 

Estas medidas se distinguen por tres atributos: (i) su focalización, que permite tener un uso más eficiente y eficaz de los recursos públicos al determinar criterios técnicos sobre cómo distribuir los apoyos a empresas e individuos afectados; (ii) su condicionalidad, que ayuda a evitar incentivos inadecuados y la diversión de recursos públicos, a garantizar la equidad social de las políticas, y a autogenerar formas de financiamiento de la deuda que las medidas necesariamente conllevan; (iii) su adaptabilidad, que les permite adecuarse al contexto mexicano y a los cambios que se presenten a lo largo de las distintas fase que habrá que enfrentar a lo largo del ciclo de la crisis (choque, recesión y recuperación).

Si bien las políticas fiscales de corte keynesiano, en las que se promueve el gasto de gobierno en infraestructura pública pueden ser convenientes en otro tipo de escenarios recesivos, no son las más apropiadas en el momento actual, no al menos en las fases de choque y recesiva. En contraste, el conjunto de medidas aquí propuestas tienen que ver con apoyos directos a las personas y empresas afectadas, tanto en el sector formal como informal de la economía. En el menú de programas a promover se encuentran los siguientes -aunque la lista presentada no es exhaustiva: renta básica para individuos que recién perdieron su empleo; subvenciones a la nómina y diferimientos en los pagos de impuestos y contribuciones obrero-patronal a las empresas que se comprometen a cobijar al empleo; apoyos a individuos en poblaciones pobres que dejen de recibir remesas del exterior; garantías parciales para las rentas de inmuebles residenciales y comerciales a cambio del pago futuro de impuestos; apoyos extraordinarios, actuales y futuros, a trabajadores informales dispuestos a regularizarse; subvenciones a los hogares de bajos ingresos en el pago servicios públicos como agua y luz.

En cuanto a la focalización de los apoyos se sugiere que éstos se asignen, por un lado, conforme las afectaciones se van observando y, por el otro, a partir de la detección de sectores (o nodos) del sistema de producción cuya afectación pueda potencialmente generar grandes cascadas de pérdidas de empleo o bien la desarticulación de las cadenas de suministro locales. Este segundo criterio, al ser de naturaleza prospectiva, tiene la virtud de adelantarse a la propagación de los ‘contagios económicos’ mediante la creación de ‘muros de contención’. De aquí que el uso de política de carácter sistémico permitiría un gran ahorro de recursos fiscales, así como una mayor eficacia para contener la magnitud del desplome.

 

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