M68: asumir lo inestable | Istor 82

En 2018 se cumplieron cinco décadas del Movimiento Estudiantil del 68. Aniversarios como ese suelen concentrar atención, voces y voluntades. En México, el crimen de Estado del 2 de octubre sigue siendo un símbolo, detonador de indignación compartida, de aspiraciones y posibles legitimidades. A lo largo de 1968 los estudiantes mexicanos sufrieron una desproporcionada escalada de represión por parte del gobierno. La enfrentaron a nivel nacional recurriendo a métodos de organización y reivindicación cada vez más sofisticados, que consiguieron amplia unidad sin renunciar al intercambio abierto de opiniones. Sus demandas guardaban relación con el respeto a derechos ciudadanos (indemnización a víctimas de la violencia estatal y deslindamiento de responsabilidades, liberación de presos políticos, derogación de leyes de disolución social, destitución de jefes policiales y supresión de cuerpos represivos);1 sin embargo, la respuesta gubernamental tuvo su ejemplo más contundente en la matanza de Tlatelolco. Aun tratándose de un acontecimiento de ruptura, el 68 mexicano tiene relevantes antecedentes y consecuencias históricas. Está emparentado además con las protestas que ese año auguraban transformaciones mundiales: no solo las estudiantiles en París, Berkeley, Montevideo, Túnez, Berlín o Bogotá, entre
otras, sino con diversas movilizaciones en lugares tan dispares como Praga, Dakar, Tokyo, Belgrado, Río de Janeiro o Kingston.

Más allá del aniversario y las conmemoraciones anuales, las razones y los modos de hacer memoria guardan una estrecha relación con las actuales exigencias sociales, condicionan la percepción que podamos tener del presente. Nos negamos a olvidar, ya sea por el reclamo de cuentas pendientes, para contar con advertencias ante lo que pueda pasar, o porque hay identidades que se han forjado a partir de esas experiencias concretas. En buena parte del mundo el 68 representa un punto de inflexión, pues inauguró ciclos de reivindicación colectiva de mucha mayor amplitud, vinculados con la calidad de vida.2 Su estela ha resonado en múltiples movilizaciones sociales, incluso cuando un reforzado conservadurismo y las crecientes (pero no nuevas) inequidad y violencia parecen poner en riesgo ciertas esperanzas de bienestar que, hace no tanto tiempo, incluso parecían alcanzables.

 

Continúa leyendo aquí Notas y Diálogos de Istor 82 M68: asumir lo inestable, escrito por Ander Azpiri.

 


1 Consejo Nacional de Huelga, Al pueblo de México: Análisis del pliego petitorio, acervo del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, unam, disponible en: https://m68.mx/coleccion/7920.
2 “Tradicionalmente, los movimientos sociales se venían ocupando de cuestiones relacionadas con el trabajo y la nación; a partir de entonces [los años sesenta], sin embargo, surgieron “nuevos movimientos sociales” alrededor de cuestiones como la liberación de la mujer, la protección medioambiental, etc.” Donatella della Porta y Mario Diani, Los movimientos sociales, Madrid, Editorial Complutense-Centro de Investigaciones Sociológicas, 2011, p. 26.

 

Istor es una publicación trimestral de la División de Historia del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Su objetivo es ofrecer un acercamiento original a los acontecimientos y a los grandes debates de la actualidad internacional. La revista está concebida por un equipo internacional reconocido, cuya finalidad es la apertura de nuevos espacios de discusión sobre el quehacer histórico y de la actualidad internacional. Esta propuesta histórico-internacional va dirigida a un público académico especializado y en general a un público intelectual interesado por conocer diversos puntos de vista sobre un mismo tema. En cada entrega el lector obtiene un libro-objeto fácilmente reconocible y de cómodo manejo.

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