DEA en México – PEV

DEA en México

John Bartels, administrador de la DEA entre 1973-1975 en una operación en México acompañado por agentes de la Policía Judicial. Referencia: Drug Enforcement Administration, Drug Enforcement Administration: A Tradition of Excellence 1973-2003, p.17, 2003.

Reseña del artículo “Taking the war on drugs down south: The Drug Enforcement Administration (DEA) in Mexico (1973-1980)”,The Social History of Alcohol and Drugs, 34(1): 82-113.
Por: Carlos A. Pérez Ricart, Profesor Investigador de la División de Estudios Internacionales

Siempre a la sombra, la Drug Enforcement Administration (DEA) es el elefante en la habitación en muchas de las discusiones sobre seguridad en México, así como de la relación en clave seguridad entre México y los Estados Unidos. Sus siglas aparecen impresas en los periódicos, sus reportes son citados por todos los articulistas del país y sus agentes son representados en las series más triviales de Netflix. Y, sin embargo, más allá del afamado caso Camarena, sabemos poco o casi nada de la DEA y sus agentes en México.

En una de mis principales líneas de investigación explico cómo y bajo qué lógicas operan los agentes de la DEA en México. Más en específico, el artículo al que hace referencia este breve texto se concentra en las actividades de agentes de la DEA en México durante el periodo 1973-1980, justamente los primeros años de vida institucional de la agencia estadounidense.

Para examinar el trabajo de los agentes de la DEA en México durante este breve, pero fundamental periodo, me dediqué a escarbar en archivos desclasificados en México y Estados Unidos. Entre otras fuentes primarias, el artículo abreva de cables diplomáticos, cartas personales, reportes de inteligencia y memorándums internos producidos por agentes de la DEA, el Departamento de Estado y otras burocracias. Además, revisé diarios y biografías de los propios agentes, periódicos de la época y otras fuentes secundarias.

El articulo es —hasta donde sé— el primer texto académico en ofrecer una interpretación sistemática y cabal sobre las actividades legales e ilegales en México de agentes de la DEA durante este periodo. Grosso modo, el artículo dialoga con tres diferentes bloques de literatura académica. Por un lado, la bibliografía interesada en examinar las actividades de agentes antinarcóticos de los Estados Unidos en América Latina, así como las consecuencias directas sobre los derechos humanos de esas intervenciones. Por otro lado, el conjunto de trabajos que estudian las relaciones transgubernmentales en temas de seguridad; es decir, aquellos vínculos entre oficiales medios de dos o más gobiernos. Finalmente, el corpus académico enfocado en el análisis de la historia de la política de drogas en México para el periodo anterior al 2006.

Entre los hallazgos más relevantes del artículo rescato los siguientes:

1) Si bien la DEA fue —y continúa siendo— una agencia relativamente autónoma con poca vigilancia por parte del Congreso de los Estados Unidos y otras entidades regulatorias, su capacidad para maniobrar en el exterior estuvo limitada por el Departamento de Estado y sujeta a consideraciones que solían sobreponerse al tema de drogas.

 2) La DEA y sus agentes influyeron de manera determinante en la forma en que el gobierno México planeó, ejecutó y evaluó políticas prohibicionistas y punitivas durante el periodo analizado. La política de erradicación de cultivos en la Sierra Madre Occidental, específicamente en la zona entre Sinaloa, Chihuahua y Durango —también conocida como el Triángulo Dorado— es el mejor ejemplo de esto (Figura 1).

Figura 1: DEA, Office of Intelligence, DEA Quarterly Intelligence Trends Intelligence Report [confidential], primavera de 1975.

3) El gobierno mexicano no se limitó a recibir órdenes de la DEA y sus agentes; por el contrario, tuvo amplio margen de maniobra para resistir a las presiones estadounidenses. Además, el gobierno mexicano aprovechó el interés de la DEA por atacar el cultivo de amapola y mariguana en las montañas para avanzar sus propios objetivos de política interna. En resumen: no hubo un proceso de americanización total y lineal en el cual todo fue imposición y exigencia. Hubo, en todo caso, un proceso asimétrico de hibridación de políticas cuyo resultado no siempre deja ver a dominados y dominadores.

 4) En la persecución de lo que consideraban un objetivo mayor, los agentes de la DEA en México admitieron, impulsaron y llegaron a participar en acciones violatorias a los derechos humanos, incluyendo casos de tortura y asesinatos extrajudiciales. Los costos humanos de la guerra contra las drogas impulsada por la DEA nunca fueron considerados en la ecuación. La investigación de estos actos se impone como una obligación moral y académica.

El artículo presenta muchas limitaciones. Entre otras, el carácter oficial, y por tanto opaco, de muchas de las fuentes primarias utilizadas, el breve espacio temporal analizado, y los enormes vacíos que presentan los archivos policiales en México. A pesar de eso, a partir del estudio histórico del artículo, sí es posible obtener algunas pistas sobre las formas de operación de la agencia estadounidense en México, de las dinámicas de la relación bilateral en temas de seguridad y de las consecuencias humanas de la guerra contra las drogas, una guerra cuyas víctimas preceden, por mucho, a 2006. Inquirir en estas pistas, ofrecer hipótesis, imputar responsables y generar inferencias es una responsabilidad académica aún pendiente. El artículo reseñado es una pieza de un gran rompecabezas aún por resolver.

El artículo está disponible aquí.