Violencia obstétrica y las consecuencias no intencionadas de las burocracias a nivel de calle en el sector salud – PEV

Violencia obstétrica y las consecuencias no intencionadas de las burocracias a nivel de calle en el sector salud

Adriana Martínez, Estudiante de la Maestría en Administración y Políticas Públicas – CIDE

En la media noche del 23 de marzo de 2013 Marcela,[1] una mujer embarazada de 36 años perteneciente a la comunidad indígena de Nahá Ocosingo de la Selva Lacandona, acudió en compañía de su esposo al Hospital General de Palenque en Chiapas, pues presentaba dolores de parto. Al llegar al hospital esperó una hora hasta que el personal de salud, tras una breve revisión, le indicó que no podían atenderla. Le dijeron que los médicos se encontraban de vacaciones y que, además, el hospital no contaba con el equipo quirúrgico necesario. Por esta razón, se tomó la decisión de trasladarla al Hospital Regional de Alta Especialidad de la Mujer en Villahermosa, Tabasco.

El día siguiente, al llegar al hospital de Tabasco, el personal le negó la entrada a Marcela por venir del estado de Chiapas, a pesar de estar afiliada al Seguro Popular. Finalmente decidieron admitirla, pero durante su estancia estuvo sujeta a gritos, regaños, insultos y amenazas. En el hospital no le informaban de los procedimientos médicos que necesitaba, ni del estado de salud de su bebé. Días después se enteraría que desde su primer contacto con el personal de salud en Chiapas su embarazo debió haber sido diagnosticado de alto riesgo.

Ese mismo día, Marcela ingresó al quirófano donde le practicaron una cesárea.  Horas más tarde fue dada de alta sin indicaciones, sólo con una receta médica que ella debía surtir. Debido a la falta de atención durante el trabajo de parto su bebé tuvo que ser hospitalizada. Marcela y su esposo acudían todos los días a visitarla y a preguntar por su estado de salud. Sin embargo, el personal no les daba información ni les permitía acercarse a su hija, sólo les dijeron que tenía agua en los pulmones y que podían verla desde una vitrina.

Mientras tanto, los médicos le pedían a Marcela que entregara los papeles del Seguro Popular de su bebé para poder darla de alta. Marcela no podía tener estos papeles, pues el documento de afiliación del seguro no se podía otorgar a una persona previo a su nacimiento. Un miembro del personal de salud le dijo que, de no tenerlos, debía darles una cantidad de dinero para poder entregarle a su hija.  Finalmente, el 31 de marzo, fueron notificados que su hija había fallecido, sin precisar la causa de su muerte.

Lo que lo que le sucedió a Marcela no es un acontecimiento único, sino uno de los muchos casos de violencia obstétrica dentro de las instituciones de salud en México. La violencia obstétrica es una forma específica de violencia contra las mujeres que se genera en la atención del parto en los servicios de salud. Consiste en cualquier acción u omisión por parte del personal que cause un daño físico y/o psicológico a la mujer. Estos daños pueden incluir abusos verbales, agresiones físicas, intervenciones no consentidas o no recibir la atención necesaria.

En el año 2016 se aplicó en México la versión más reciente de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), en la que se incluyó, por primera vez, un cuestionario de atención obstétrica. Los resultados demostraron que 33.3% de las mujeres sufrieron alguna forma de abuso durante el parto y que el problema resulta mayor en los hospitales de salud pública en comparación con los hospitales privados, donde la prevalencia puede llegar a ser hasta 366% mayor para algunos tipos de violencia.

Los estudios existentes en violencia obstétrica identifican algunas causas principales de su ocurrencia, entre ellas está la violencia de género, el habitus de la profesión médica, y la naturaleza de los sistemas de salud actuales. Sin embargo, ninguna de estas explicaciones deja en claro la razón detrás de la diferencia entre el sector público y privado.

¿Por qué razón los hospitales públicos tienen mayor porcentaje de violencia? La hipótesis planteada en la investigación que presentaré en el Seminario de Estudios de Posgrado de Violencia el 21 de mayo, es que las prácticas violentas del personal son, en parte, el resultado de los mecanismos adoptados por el personal de salud para lidiar con las condiciones de trabajo y el estrés al que se enfrentan. El personal médico no tiene como objetivo dañar a las mujeres, este es más bien un efecto secundario de los procesos laborales que han adoptado para lidiar con su medio. Comprender las dinámicas de trabajo del personal de salud es fundamental para solucionar el problema de violencia en la atención obstétrica que atraviesa al país.


[1] Los hechos narrados en este trabajo pertenecen al caso atendido por la Recomendación no. 45/2015 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Por motivos literarios se otorgará un nombre ficticio a la mujer dentro de la narración.