Alternancia municipal y Violencia del Crimen Organizado en México – PEV

Alternancia municipal y Violencia del Crimen Organizado en México

Raúl Bejarano Romero, Egresado de la Maestría en Ciencia Política del CIDE (2016-2018) y actual estudiante de segundo año del Doctorado en Investigación Interdisciplinaria en Uso de Sustancias, Universidad de California San Diego (UCSD)

Ha concluido el proceso electoral más grande en la historia de México, pero también uno de los más violentos. El 6 de junio se eligieron 15 gobernadores, 500 diputados federales, 1,063 diputaciones locales y 1,925 ayuntamientos. Como lo revela el análisis de Etellekt Consultores, en este proceso electoral más de 440 políticos, aspirantes y candidatos sufrieron algún tipo de agresión como homicidio, secuestro, amenazas, intimidación, etc. Con el fin de la contienda electoral podemos esperar una disminución de la violencia en contra de autoridades electas (Ponce et al. 2019). Sin embargo, una de las posibles consecuencias de este proceso electoral quizá sea un incremento en la violencia del crimen organizado en aquellos municipios en los que hubo alternancia del poder ejecutivo local.

En el estudio Competencia Electoral y Violencia del Crimen Organizado en México muestro que, entre 2006 y 2016, la alternancia municipal fue un predictor importante de la violencia relacionada con el crimen organizado. De acuerdo con este estudio, la violencia criminal en los municipios que experimentaron alternancia de los partidos políticos en el poder ejecutivo fue 5% mayor que en aquellos en los que no hubo alternancia municipal. ¿Por qué sucede esto?

Durante el gobierno de Felipe Calderón se intensificó la estrategia de remoción de los líderes de las bandas criminales, principalmente aquellas dedicadas al trasiego de sustancias ilícitas (Pérez Ricart, 2019). Con ello, estas organizaciones del crimen organizado se fragmentaron e iniciaron luchas entre ellas por el control de los mercados clandestinos (Calderón et al. 2015). Para financiar estas luchas incursionaron en otros delitos y “descubrieron al municipio como una fuente única de financiamiento público y como un instrumento institucional para el control de poblaciones locales, recursos naturales y territorios” (Trejo y Ley, 2020). Por este motivo, actualmente la alternancia municipal puede suponer un incremento en los niveles de violencia de dichas organizaciones, ya que puede alterar las redes de protección que garantizan la captura de los gobiernos municipales (Snyder y Durán, 2009).

Las redes de protección de los gobiernos municipales resultan particularmente relevantes para las bandas del crimen organizado por dos motivos. Primero, porque las policías municipales pueden ayudar a las bandas de criminales organizados en el monitoreo de los espacios donde almacenan y distribuyen mercancías y ofrecen servicios ilícitos; ayudarlos a escapar en caso de ser descubiertos o perseguidos por otros cuerpos de seguridad; y eliminar a sus enemigos (Arias, 2017; Moncada 2021). Segundo, porque los miembros de los ayuntamientos pueden ayudarles a capturar rentas por medio del otorgamiento de puestos y licitaciones (Arias, 2017).

Durante este proceso electoral hemos visto cómo los grupos del crimen organizado han intentado influir en política mediante la intimidación o el asesinato de candidatos a puestos de elección popular. Desde el inicio de las campañas, al menos 110 políticos, aspirantes y candidatos fueron asesinados, la gran mayoría a cargos locales o municipales. Como ya mencioné, con el fin de la contienda electoral podemos esperar una disminución de la violencia en contra de autoridades electas. El trabajo de Aldo Ponce y sus colegas, muestra que las organizaciones del crimen organizado son más propensas a emplear tácticas violentas en contra de candidatos que en contra de políticos en funciones porque los segundos tienen protección de la policía y posiblemente de alguna organización criminal.

Sin embargo, como lo demuestro en mi estudio sobre Competencia Electoral y Violencia del Crimen Organizado en México, al concluir la elección podemos esperar un incremento de la violencia criminal en aquellos municipios en los que hubo alternancia por dos motivos. Primero, porque el grupo criminal aliado al nuevo grupo político en el poder municipal puede aprovechar el fortalecimiento de su posición para eliminar a sus rivales; de forma que se generan luchas entre las organizaciones criminales. Segundo, porque tras la pérdida de sus conexiones con las autoridades municipales, la organización criminal aliada del alcalde saliente puede dividirse, de forma que se pueden producir luchas al interior de la organización criminal. La evidencia acumulada en más de una década sugiere que el ámbito local es clave para mitigar la violencia del crimen organizado. Por eso, resulta probable que la apuesta del gobierno federal por atacar la violencia desde una lógica federal y militar no haga sino abonar a los crecientes niveles de violencia criminal en el país. Si bien no toda la violencia homicida del país está vinculada a la delincuencia organizada, su papel en la producción de dicha violencia es innegable. Las lecciones de los últimos años sugieren que para reducir la violencia criminal habrá que prestar atención a aquellos municipios en los que hubo alternancia de los partidos políticos. Para ello, la producción de conocimiento local y específico será primordial.