Las manifestaciones de afiliación religiosa en el feminismo: el uso del velo por las mujeres musulmanas – PEV

Las manifestaciones de afiliación religiosa en el feminismo: el uso del velo por las mujeres musulmanas

Ariadna Michelle Mercado Guzmán, egresada de la Licenciatura en Derecho del Centro de Investigación y Docencia Econócmias, generación 2017-2021

“Women are pushed to be just bodies… veiled under religion or veiled by makeup”

Nawal El-Saadawi

En junio de 2018, la activista egipcia Nawal El-Saadawi concedió una entrevista para Refinery29 en la cual explicó que las mujeres estamos expuestas a llevar un velo en la mente que, impuesto por la educación, la religión, el patriarcado o el código moral, nos lleva a estar ocultas en la sociedad –aun cuando no seamos conscientes de ello– (Rapahel, 2018).Para El-Saadawi, tanto el uso del velo como del maquillaje son maneras de oprimir a la mujer porque ambas buscan ocultarlas del mundo, enseñarlas a tener miedo de mostrar su rostro, para que dejen de ser ellas mismas y se adapten a lo que la sociedad espera que sean: sólo un cuerpo.

            El uso del velo ha sido un tema debatido dentro de los feminismos y han surgido diversas posiciones al respecto. Por un lado, hay mujeres que, como El-Saadawi, consideran que el uso del velo es una forma más de oprimir a la mujer; por otro, hay quienes consideran que la liberación del velo está vinculada con el discurso colonialista A partir de esta discusión, este texto trata de encontrar una respuesta a la siguiente pregunta: ¿el uso del velo como una manifestación de afiliación religiosa es incompatible con el feminismo?

Contexto histórico

Las civilizaciones mediterráneas. cananeos, griegos y romanos implementaron regulaciones sobre el uso del velo en continuidad con las tradiciones asirias y persas de las que abrevaron; de acuerdo con ellas, las mujeres debían cubrir su cabello con el propósito de distinguir su nivel jerárquico en la sociedad (Amer, 2014). Posteriormente, las comunidades judías establecieron un código de vestimenta para que las mujeres cubrieran sus cuerpos, y la iglesia cristiana prohibió la entrada a sus templos a las mujeres que no cubrían sus cabezas (Amer, 2014). Estas prácticas judías y cristianas influenciaron al islam, por lo que una de las interpretaciones del Corán señalaba que las mujeres debían llevar un velo para cubrir sus cabezas (Amer, 2014).   Con base en lo anterior, es posible afirmar que el uso del velo tiene que ver sobre todo con un contexto espaciotemporal donde se extendió esta práctica, pues -aunque es comúnmente utilizado por las mujeres musulmanas, no todas las mujeres que lo usan practican el islam.

            En la actualidad, algunos Estados cuentan con regulaciones que exigen el uso del hijab de manera obligatoria. En Irán el uso del velo fue obligatorio para todas las mujeres después de la revolución de 1979, y en Arabia Saudita el niqab (una variante de velo) es de facto obligatorio (BBC, 2019). Por su parte, Estados como Turquía, Egipto y Siria han prohibido el uso del velo. Turquía prohibió esta práctica en los espacios públicos. Sin embargo, algunas mujeres turcas lo utilizan como símbolo de identidad islámica y como defensa de  su derecho a ser identificadas como musulmanas en el espacio público (Badran, 2009) (Amer, 2014). En Egipto se prohibió el uso del velo en ciertos espacios públicos, sin embargo, algunas mujeres lo utilizan como un código de vestimenta religiosa que se popularizó hasta convertirse en una convención social (Badran, 2009). En Siria se les prohibió a las mujeres cubrir su rostro con el niqab dentro de las universidades como una medida de secularidad (The Guardian, 2010).

Surgimiento de los feminismos en el islam

El feminismo musulmán secular emergió a principios del siglo XX junto con el surgimiento de Estados nacionales en el norte de África y Asia y la aparición de movimientos anticolonialistas de reivindicación nacional (Badran, 1995). Desde sus inicios, el principal reto de este movimiento feminista consistió en la construcción de la ciudadanía dentro de los nuevos países independientes que se construían en un mundo poscolonial. Pues, con el fin del colonialismo, las mujeres y hombres árabes debían reestructurar los roles y relaciones de género dentro de los Estados que se estaban conformando (Badran, 1995). En este sentido, las feministas egipcias demandaron una equidad de género que se materializara en la igualdad de oportunidades para las mujeres en la esfera pública: educación, trabajo, derechos políticos y participación de las mujeres en las congregaciones religiosas (Badran, 2009). Además, propusieron la creación de una organización que fortaleciera los movimientos feministas en los países árabes y aumentara su participación en el movimiento mundial (Badran, 1995)

            Años más tarde, surgió el feminismo islámico de fines del siglo XX como resultado de las nuevas lecturas propiciadas por algunas investigaciones realizadas de manera independiente sobre el Corán y otros textos religiosos. Estas interpretaciones emprendidas por activistas de género,  en el marco del ijtihadic –un instrumento jurídico–,  permitieron que las mujeres conocieran el igualitarismo islámico, que formularan críticas al modelo patriarcal de la familia –por no estar alineado a los principios de equidad humana y justicia de género del Corán– y que promovieran la equidad de género dentro de un continuum entre la esfera pública y la privada (lo cual incluyó el área religiosa) (Badran, 2009).

Debate en el feminismo

El feminismo poscolonial critica a los feminismos occidentales porque considera que éstos engloban a las mujeres del “tercer mundo” en un grupo homogéneo caracterizado por una opresión común, en donde las mujeres son ignorantes, maternalistas y con poca educación (Mohanty, 1984). Por esta razón, para este feminismo es importante dejar de simplificar los fenómenos y contextualizar las distintas formas en que las mujeres deciden sobre la reproducción, la sexualidad, la familia y el matrimonio. Algunas mujeres señalan que la negación al uso del velo es una visión inconscientemente imperialista sobre la mujer indígena, por lo que, si las mujeres se sienten subordinadas con su uso es porque lo ven bajo la misma lógica colonial de opresión (Amer, 2014). Sin embargo, desde una perspectiva que privilegia el análisis contextual, hay una postura que considera necesario el análisis de los significados que el velo adquiere en cada escenario. En este sentido, no es lo mismo el uso del velo como una medida coercitiva por parte del Estado y su uso como un gesto revolucionario y de oposición a éste desde los terrenos de la sociedad civil (Mohanty, 1984).

            El feminismo islámico ha sido acusado de occidentalizar la cultura y, por tanto, se ha catalogado como una blasfemia hacia la religión. Sin embargo, este movimiento responde a las críticas locales. con un señalamiento inverso: las estructuras de poder y privilegio masculino presentes en las sociedades musulmanas son lo que consolidan los estereotipos de occidente (Badran, 2009). Este feminismo no rechaza que las sociedades musulmanas opriman a las mujeres, pero llama la atención sobre la ausencia de un análisis profundo que aborde la manera en la que las estructuras dentro de las sociedades musulmanas oprimen a las mujeres (Ahmed, 1992). Si bien las mujeres musulmanas deben rechazar la misoginia implícita en sus culturas y sus tradiciones, esto no quiere decir que deban abandonar sus costumbres autóctonas y adoptar las de occidente, pues, es preciso señalarlo, la subordinación de las mujeres no se origina en el mensaje del Corán, sino en la interpretación masculina que se ha hecho del mundo árabe de este. Por el contrario, otras mujeres señalan que el uso del velo es un símbolo político que no tiene relación con el islam sino con una identidad nacional y, por lo tanto, debe ser rechazado (Abdi Sibai, 2017) (Badran, 1995) (Nassef, 1993).

Conclusión

El uso del velo como una manifestación de afiliación religiosa basada en la capacidad de decisión de la mujer es feminista, pues si bien no podemos hablar de un feminismo universal, si podemos hablar de una lucha común. En la actualidad, no todos los usos del velo corresponden a una expresión de libertad de la mujer, como lo muestran los dos casos más notables en que la libre elección es limitada:  la imposición de su uso obligatorio y las prohibiciones a su uso. Por ello, algunas mujeres musulmanas se han organizado y movilizado para defender su libertad de elección. Además, hay que señalar que los feminismos islámicos no necesariamente se oponen a los fundamentos y principios del islam, sino cuestionan su interpretación patriarcal. De esta forma los feminismos islámicos son otra manifestación de la lucha por la reivindicación del lugar de las mujeres en la sociedad.