El feminismo como praxis. En memoria de bell hooks – PEV

El feminismo como praxis. En memoria de bell hooks

Catherine Andrews, Profesora-investigadora, División de Historia-CIDE

Cuando leí a bell hooks (Gloria Jean Watkins 1952-2021) por primera vez no entendía muy bien el feminismo. Llegó a mis manos ¿Acaso no soy mujer? Las mujeres negras y el feminismo (Hooks 2001) (1ª edición 1981) a mis 21 años. Para ese entonces ya me identificaba como “feminista,” y estaba convencida de la necesidad de derrocar al patriarcado. Además, había tomado algunos cursos sobre la “teoría feminista” en la universidad. Pero saber algo del feminismo y entender de qué se trata no son la misma cosa.

También recuerdo que cuando tuve en mis manos la obra de bell hooks no lograba entender muchas cosas sobre el racismo. Sabía que se trataba de un comportamiento indeseable, pero no lo descifraba  como un fenómeno estructural; mucho menos alcanzaba a reconocer cuál era mi papel en él, desde el lugar de una mujer blanca. Peor aún, al recorrer las páginas de ¿Acaso no soy mujer? no fui capaz de discernir que el título resonaba con fuerza en mi mente porque se trataba de una pregunta lanzada por la activista (y ex esclava) afroamericana Sojourner Truth para cuestionar la negación de su condición humana. Tampoco fui capaz de comprender, lo digo con cierto rubor al cabo de los años, el significado que tenía esta referencia para la reflexión desplegada por hooks en su ensayo.

En fin, faltaba mucho por aprender. Mis lecturas feministas me habían introducido en la idea del patriarcado como un sistema que oprime a las mujeres para beneficiar a los hombres, pero no me habían llevado a examinar las relaciones que dicho sistema mantiene con otros para formar un engranaje. De esta forma, el “patriarcado capitalista de la supremacía blanca” descrito por hooks en ¿Acaso no soy mujer?, y en sus siguientes ensayos, fue para mí una relevación. Gracias a ella, caí en la cuenta de que la idea de la liberación contra la opresión (ya fuera patriarcal, clasista o colonial) implicaba un vínculo entre el feminismo el marxismo y el antiimperialismo. Así lo explicaba hooks:

[E]l feminismo no es simplemente una lucha para poner fin al machismo ni un movimiento para asegurar que las mujeres tengan derechos iguales a los de los hombres; es el compromiso con la erradicación de la ideología de dominación que permea la cultura occidental en varios niveles -sexo, raza, clase, entre otros- y el compromiso a reorganizar la sociedad […] para que el desarrollo individual de las personas predomine sobre el imperialismo, la expansión económica y los deseos materiales. (Hooks 2001: 194-95)[1]

Ahora, más de veinte años después de mis primeras lecturas, sé que hooks abrevaba de diferentes fuentes del pensamiento feminista y antiimperialista. El ejercicio de la dominación masculina había sido explicado con mucha claridad, desde una perspectiva feminista, por Simone de Beauvoir en El Segundo Sexo (1ª ed. 1949); un libro fundamental para el desarrollo de las teorías feministas sobre la violencia patriarcal. Por su parte, el movimiento de la Liberación Negra en Estados Unidos había identificado la supremacía blanca como una ideología que subyugaba a la población afrodescendiente y que los sometía a la explotación ejercida por las élites blancas mediante el extracto de la plusvalía del trabajo, la socialización y la educación.

En sus textos, hooks enlazaba las dos corrientes de pensamiento, observando con agudeza que ambos movimientos declaraban su aspiración por liberar a sus respectivas comunidades de la dominación a que estaban sometidas, pero sin plantearse la supresión de las prácticas de dominación. Sobre los hombres afroamericanos anotaba:

Muchos de los hombres negros que expresan un mayor grado de hostilidad hacia la estructura de poder blanca masculina  la mayoría de las veces están ansiosos por acceder a este poder. Sus expresiones de rabia y enojo son menos una crítica del orden social patriarcal del hombre blanco, y más una queja de que no se les ha permitido participar en este juego de poder. En el pasado, estos hombres afroamericanos han apoyado la subyugación de la mujer. Querían obtener el reconocimiento público de su “masculinidad” con la demostración de su dominio en la familia afroamericana (Hooks 2001: 94).

Para sostener su apreciación, la autora citaba las declaraciones y biografías de Marcus Garvey, Elijah Muhammad, Malcolm X, Martin Luther King, Stanley Carmichael y Amiri Banks como ejemplos de este afán.

Veía el mismo problema entre las feministas de la “segunda ola”:

En cuanto a raza, el movimiento de mujeres se ha transformado en otra arena más en la que las mujeres blancas y afroamericanas compiten para ser el grupo femenino favorecido. Esta lucha de poder no ha sido resuelta con la formación de grupos de interés enfrentados. Tales grupos son síntomas del problema, y no ofrecen una solución. Las mujeres blancas y afroamericanas llevan tanto tiempo permitiendo que su idea de liberación esté formada por el statu quo existente, que no han podido diseñar una estrategia para unirnos. La idea de libertad que tienen es solo la de un esclavo, por lo que la vida del amo representa la libertad ideal (Hooks 2001: 156).

En otras palabras, tanto la feminista blanca como el hombre afroamericano aspiraban a convertirse en el amo y organizaban sus movimientos en torno a esta idea. El feminismo de hooks, en cambio, propuso trabajar para destruir este modelo de poder para edificar una nueva sociedad basada en la solidaridad, el cuidado y el mutualismo.

            De modo que, para hooks, el feminismo nunca podría definirse solo como un proyecto político a favor de los derechos de las mujeres, ni como un movimiento que debería excluir a los hombres (hooks 2005). Es un proyecto personal y colectivo de acción, que busca transformar radicalmente a la sociedad, al tiempo que insiste en la transformación individual. En El feminismo es para todo el mundo (hooks 2000) hooks señala:

Una política feminista genuina siempre nos lleva de la servidumbre a la libertad, de estar sin amor a amar. La pareja mutua es la fundación del amor, y la praxis feminista es el único movimiento de justicia social que crea las condiciones para la mutualidad.

Cuando aceptamos que el amor verdadero se basa en el reconocimiento y la aceptación, que el amor combina el reconocimiento, cuidado, responsabilidad, compromiso y conocimiento, entendemos que no puede haber amor sin justicia. Al tomar consciencia, entendemos que el amor tiene el poder para transformarnos, y nos da la fuerza para oponernos a la dominación. De esta manera, al escoger la política feminista se escoge amar (hooks 2000: 104)

Gracias a hooks aprendí que el feminismo es una práctica de justicia social. Es un movimiento que busca la transformación radical de las relaciones humanas, por lo que los medios que empleamos para desmantelar las estructuras, prácticas e ideologías de dominación que nos rodean deben importarnos tanto como el objetivo en sí mismo. El feminismo es su praxis, el ejercicio cotidiano de una forma de relacionarse con el mundo en la que el fin nunca justifica los medios; los medios llevan al fin. Al entender esta idea, por fin  pude hallar la razón de ser de mi feminismo. Hoy más que nunca, quiero reconocer mi deuda intelectual y personal con ella, e invitarles a leer su producción académica como un homenaje íntimo.

Bibliografía

Beauvoir, Simone de. 1989. El segundo sexo. Siglo XX.

“Compare the two speeches”. The Sojourner Truth Project (blog). https://www.thesojournertruthproject.com/compare-the-speeches/.

hooks, bell. 1984. Feminist theory from margin to center. Boston, MA: South End Press.

———. 1989. Talking Back: Thinking Feminist, Thinking Black. London: Sheba Feminist.

———. 1994. Teaching to transgress: education as the practice of freedom. New York: Routledge.

———. 2000. Feminism Is for Everybody: Passionate Politics. London: Pluto Press.

———. 2001. Ain’t I a Woman: Black Women and Feminism. London: Pluto Press.

———. 2005. The Will to Change: Men, Masculinity, and Love. New York: Washington Square Press.

———. 2018. All about Love: New Visions. New York: William Morrow.

McGrady, Clive. 2021. “Why bell hooks didn’t capitalize her name”.The Washington Post, el 15 de diciembre de 2021. https://www.washingtonpost.com/lifestyle/2021/12/15/bell-hooks-real-name/.


[1] Todas las traducciones son mías.